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¿Quién es Lourdes T. Castillo?

Una escritora con mucha imaginación

Desde que tengo 5 años siempre he querido ser escritora, aunque no fue hasta los 16 años a raíz de la muerte de mi padre que empecé a escribir. Su perdida me hizo comprender a muy pronta edad que en la vida no regalaban nada y que si quería algo, tendría que esforzarme por conseguirlo.

Inicié mi carrera como escritora con Gálora, mi primera novela de género fantástico, la cual me permitió reconocerme a mí misma como una persona capaz de conseguir aquello que se propone.

Desde entonces, no me canso de escribir. La pasión por la escritura es algo que escapa de mi capacidad de descripción. Siento que me sumerjo en otras realidades y que el tiempo se vive diferente. Sencillamente, soy feliz acompañada por mis personajes viviendo experiencias nuevas cada día con ellos.

He estudiado cada cosa que esté relacionado con la literatura y que me permita crecer como escritora, esforzándome cada día por mejorar y crear historias más auténticas en las que el lector pueda vivir, al igual que yo, esas aventuras. Acompáñame y soñemos juntos.

¿Qué me inspiró a escribir cada libro?

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Ojos de fuego

Un sueño

Cuando mi padre falleció, redirigí mi vida hacia un único objetivo: conseguir mi sueño de ser escritora. Me obsesioné por escribir una historia. Cada día pensaba qué podría escribir. Y entonces, soñé con Gálora.

Ella era una joven de otro mundo que huía acechada por alguien que intentaba matarla. Su madre y ella escapaban de un ataque y corrían por sus vidas. Entonces, de pronto la madre la enviaba lejos, a otro lugar lejano donde la dejaba a su suerte para sobrevivir, hasta que estuviese preparada para regresar a casa y enfrentarse a sus enemigos.

Este es el comienzo de la historia de Gálora, una maga que es transportada por su maestra a otro mundo del cual desconocía de su existencia. Ella no sabe cómo regresar a su hogar, está sola y además, acaba de descubrir que en su interior, una poderosa fuerza oscura quiere poseerla para servir al Mal.

¿Cómo un simple sueño, tan corto, pudo llevarme a crear una increíble trilogía con tantísimos personajes, trama y reinos? Ni yo misma puedo entenderlo. Sencillamente, Gálora fue la fuente de una inspiración que a día de hoy parece infinita.

Un mundo fantástico en el que escapar de la realidad

Vientos de tormenta

Nuestra sombra,
nuestro mayor maestro
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Un sueño

La continuación de Gálora supuso un reto personal como escritora porque sabía que tenía que llevar a las protagonistas a su momento más oscuro para salir transformadas.

Tuvo sus instantes duros, pero confiaba en ellas y tenía muy claro cuál era el objetivo final. 

En este segundo volumen se habla de evolución, de superación, de aceptación a nuestra sombra y a quienes somos para ser mejores.

Quería plasmar que la vida en ocasiones nos pone a prueba, pero que de estas pruebas salimos más fuertes. Los obstáculos nos permiten conocer nuestros límites y nuestras capacidades, lo que estamos dispuestos a hacer y hasta dónde queremos llegar.

Con Ojos de fuego trabajé durante siete años. Vientos de tormenta tardé en escribirlo cuatro años porque ya lo había adelantado pero fue un trabajo constante.

 

Y como siempre que acabo un libro, lloré mucho.

La realidad que soñamos es la única realidad que vivimos

Más allá del negro

Una conversación

En una comida con mi hermana, me contó haber visto a una mujer llorando en el pasillo del hospital (ella es médico), porque a su hijo le habían diagnosticado retinosis pigmentaria. Esta es una enfermedad con la que vas perdiendo capacidad visual hasta quedarte ciego.

Me impactó tanto imaginar qué haría yo en el caso de aquel niño que sabía que iba a dejar de ver el mundo, que enseguida quise escribir sobre ello.

Originalmente, escribí una historia sobre un niño que en verdad sufría de ceguera, pero pronto fui más allá. ¿Qué pasaría si el mundo, tal y como lo concibes, no es como lo ves? ¿Y si el mundo que te rodea no es realmente el mundo que existe? 

La percepción de nuestra realidad es la que crea la misma. Y con esta idea en mente, se me ocurrió escribir sobre Ángel, un niño que tiene ceguera frente a la realidad. Él sueña con ser feliz en un mundo donde se ha venido a trabajar y a sufrir. Y así, es como se ve ingresado en un centro de rehabilitación de niños soñadores donde intentarán arrebatarle sus sueños.

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Colegas de pulsera

Un retorno a la inocencia de la primera vez en el amor
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Pasión por el yaoi

Durante la cuarentena escribí muchísimo. Pero por mucho que escriba, suelo estar sumergida en sagas largas que parecen no acabar nunca. Le dije a mi marido que me apetecía escribir una historia autoconclusiva, entretenida, ligera y divertida. Él me dijo: cuenta la historia de un verano.

En ese instante supe que sería una historia romántica y que sería de dos chicos. Lo tenía clarísimo. Quería contar la historia de ese verano inolvidable en el que pasas de ser un niño a adentrarte en la vida adulta.

 

La primera vez que alguien te sonríe, la primera vez que alguien te besa, la primera vez que alguien te dice que te quiere. Añadirle el componente erótico fue más que nada por pura diversión por mi parte.

Soy muy fan de las novelas BoyLove, me considero una fujoshi (aficionada al manga de historias yaoi), así que esta historia fue inevitable. Era producto de todas las fantasías que había leído de este género, el cual me encanta.

No descarto escribir alguna otra historia del mismo género. Pero de momento, amo demasiado a Sergio y a Miguel para pensar en otros.